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jueves, 24 de septiembre de 2015

Capitulo 681: Paciencia y tradición.



O tradición y paciencia, no se cual de las dos palabras va delante. El caso es que Tío Marciano y Tía Mari se echan a temblar el día que ven venir los hierros de la carpa. Y aunque Marciano dice que le viene cojonudo el oír poco, posee este matrimonio uno de los mejores estómagos del pueblo, para aguantar las verbenas y demás actos que se celebran en la carpa.
Que le vamos a hacer, te responden, las fiestas son fiestas para todos, aunque a unos nos molesten mas que a otros.

Y Juli y Tedo ya están de los nervios, otra vez la plaza montada y pronto las capeas. Su casa es la casa de todo el pueblo, incluso habiendo sufrido varios robos de macetas algún que otro año. La gente con tal de joder la manta, hace cualquier cosa. Pero ellos no les niegan la entrada a ninguna comisión. Y el olor durante los días de fiestas? y el olor quince días después de las fiestas?? otra familia con el estomago inmenso. Las fiestas son de todos y para todos...

Tere la carnicera ya tiene su casa engalanada para recibir a las reinas y damas, ademas de sus familiares, fotógrafos, televisiones y algún que otro "mezucòn" (cariñosamente), que desea ver como van las niñas vestidas. Los mas pequeños corren y saltan por los pasillos de la casa. Como si estuvieran en la suya y Tere la carnicera, sigue teniendo, no se cuantos años después, un estomago inmenso. Las fiestas son de todos y para todos.

Maria Luisa y Antonio ya están sin luz solar en su casa, tienen la plaza portátil montada delante de su puerta. La gente en las capeas se mea en cualquier lado y el olor se mete de ventanas hacia adentro. Es difícil hasta "airear la casa". Su terraza es la terraza de todo el pueblo y siempre están dispuestos y abiertos para quien les haga falta su propiedad. Incluso se tiran cohetes desde ella. Peligroso, si claro, pero las fiestas son de todos y para todos.

La gente que vive en el recorrido del encierro, (seria imposible nombrarles a todos) intentan hacer vida normal estos días aunque a veces les sea prácticamente imposible. Viven pendientes del reloj para no tener algún susto de alguna vaca descarriada e intentan hacer todos sus recados antes de dichos encierros. Pero todos ellos saben que las fiestas son de todos y para todos.

Los vecinos que aguantan los botellones rebotados de otros sitios, rezan para que los cristales de las ventanas aguanten un año mas sin romperse por las vibraciones de la música y aunque muchos bailen en la cama mas que en las verbenas, intentan dormir un "ratino" para poder rendir al día siguiente. Saben perfectamente que las fiestas son de todos y para todos.

Y así podía nombrar a la mitad del pueblo y como no, premiarles merecidamente. Pero los "Huerteños" no creímos nunca en premios, ni medallas, siempre fue mas reconfortante sentirse bien consigo mismo trabajando sin recompensa individual. Es mas bonita la recompensa colectiva cuando un año más ves a la gente que nos visita, disfrutar con nuestras fiestas. Incluidos nuestros amigos catalanes que en Huertas siempre seréis bien recibidos, a pesar de la que os está cayendo encima sin comerlo ni beberlo...

Salud!!!










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