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lunes, 15 de agosto de 2016

Capitulo 753: Piscinas Naturales Extremeñas; (Jerte)



La mejor manera de combatir el verano extremeño es por medio del agua. Desde hace un par de años nuestra comunidad esta haciendo verdadero hincapié en anunciar todas y cada una de nuestras piscinas naturales, las cuales se reparten de este a oeste de la provincia de Cáceres, aunque también existen en la de Badajoz. Tales anuncios se van notando en la afluencia a estas piscinas, porque donde antes se bañaban tan solo los del pueblo y sus emigrantes retornados en verano, ahora somos cada vez mas los que optamos por pasar jornadas dominicales conociendo estas preciosas zonas de baño.

El día de ayer elegimos la piscina del pueblo de Jerte, un espacio grande, con mucha sombra y un buen chiringuito donde poder comer. Aunque es cierto que llegamos algo tarde para poder elegir buena sombra, tuvimos mucha suerte de ver que quedaba un espacio cerca de la pista de fútbol sala, donde sabíamos que el sol nos daría muy poco, siempre y cuando fuéramos girando al mismo compás que el.

Lo peor del viaje sin duda que se encuentra en la carretera que une Plasencia con el Valle del Jerte, puesto que a parte del cuantioso trafico de estos días, se une la inacabada y larguísima obra y las decenas de señales que te van haciendo frenar y acelerar, si a esto unes el poco espacio que existe para adelantar, esta carretera se vuelve como el rosario de la aurora y lo único que queda es encomendarse al santo de la paciencia.

Así que cuando llegamos al lugar de destino, los mas pequeños y los no tan pequeños estamos deseando de probar las frescas aguas del río Jerte, al cual uno echaba de menos. La gente que había en el lugar intentaban hacer lo mismo, unos mas valientes que otros se lo pensaban a la hora de zambullirse.


Y después del baño un muerdino todos juntos alrededor de la mesa, regado con alguna que otra cerveza o tinto veraniego. La temperatura era agradable y de vez en cuando lo mejor es ir a repetir el baño.
Las horas se pasan volando cuando estas a gusto y después de hablar con el encargado del chiringuito, decidimos ir a comer toda la tropa. Niños a un lado y padres a otro.
Y entre muerdo y trago muchas conversaciones, antes de darnos otro buen baño y descansar en nuestras sillas otro rato a la sombra de la morera.

Y como el que no quiere la cosa se nos termina el día y toca recoger el campamento. Limpiar la zona y dejarlo todo como lo encontramos antes de llegar.
 Mirar hacia atrás y sonreír. Mirar a nuestro alrededor y ver la cara de felicidad y cansancio a la vez de los mas peques hace que el camino de vuelta sea menos duro.

Un lugar muy recomendable la piscina natural de Jerte.








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