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lunes, 6 de junio de 2016

Capitulo 739: Ruta en Losar de la Vera.



Y claro que volvimos una vez mas, y seguro que no será la ultima. Como castigar a tus ojos tanto tiempo sin contemplar una de las rutas mas hermosas que existen en la comarca Verata, donde en la mañana de ayer, cuatro valientes senderistas nos volvimos a desplazar para hacer lo que mas nos gusta, recorrer nuestra región.



A las siete de la mañana volvíamos a darnos cita en el lugar de siempre, la plaza de Huertas, para desde allí hacer la misma liturgia de cada domingo, comprar el pan para el posterior muerdino.
Una vez acoplados todos, rumbo hasta Navalmoral de la Mata para desde allí llegarnos hasta la localidad de Robledillo de la Vera y unos kilómetros mas hacia adelante, estábamos aparcando el coche un poco mas arriba de la famosa garganta de Cuartos, donde ayer ya había valientes probando sus aguas.




Pero a nosotros nos va mas la marcha y llegar a sitios poco conocidos y menos habitados, aunque para ello tengamos que caminar casi veinticinco kilómetros. Que una vez realizados al llegar al coche, nos sentimos mas orgullosos si cabe.


Los primeros kilómetros de esta ruta son duros. Unas rampas empinadas te van haciendo entrar en calor y eso que ayer seguramente que fue la ultima ruta que hacemos sin el calor extremo veraniego que tanto fatiga. Los primeros compases tuvimos una agradable temperatura, pero según iban cayendo las horas del reloj, esta comenzaba ha ascender hasta el punto que cuando dieron las cuatro y llegamos al coche, apetecía buscar la sombra y poner el aire en el coche.





Con anterioridad a eso, fuimos capaces de llegar hasta el magnifico canal que posee esta ruta antes de las diez de la mañana, con las piernas bien tensas y cargadas, después de las cuestas que habíamos andado. Nos quedaba lo mejor, andar por el borde del canal requiere mucha concentración, puesto que cualquier paso en falso puede acabar contigo dentro del mismo; y ayer iba de agua rebosando y con una corriente que podía arrastrar perfectamente a cualquier persona que cayera dentro.
Son cinco kilómetros con unas vistas espectaculares y sobre el kilómetros tres y algo, te encuentras con el nacimiento de una cascada espectacular, un lugar mágico solo al alcance de quien se mete tantos kilómetros en sus botas para poder contemplar este lugar.

Antes de ello nos comimos el muerdino en un recodo del canal, un espectáculo las vistas que desde allí tenemos sobre las montañas de alrededor.
Y da verdadera pena abandonar el lugar, porque sabemos que tardaremos un tiempo en volver y uno quisiera amanecer allí cada mañana.




El final del canal nos enseña otro sitio espectacular, ademas de un recién restaurado refugio construido con piedras y escobas y no podemos dejar de recordar el chozo de Piornal que también nos vino para el sagrado rato del muerdino. Este chozo es mucho mas grande y podrían pasar noche en el por lo menos cuatro personas sin estar amontonadas.






El regreso es duro y mas este año puesto que las veredas se la han comido zarzales y helechos que nos llegan a la cintura. El campo está impresionante y alguna que otra caída sufrimos hasta alcanzar el ancho camino que nos devuelve de nuevo hasta nuestro coche, donde unas horas después y algo cansados, emprendemos el camino de regreso, comentando una vez  dentro del mismo, el día que habíamos pasado por tierras Veratas, donde cuatro locos por el senderismo, no se cansan de seguir enseñando nuestra tierra a todos los públicos, aunque nunca unas fotos podrán retratar este verdadero paraíso.




Nos vemos por las callejas y también por las canales.


La ruta.










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