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viernes, 15 de enero de 2016

Capitulo 711: La leyenda de Rosaura, la Bella.



Cuenta la historia trujillana, que doña Rosaura era una bella joven perteneciente a la alta alcurnia trujillana, hija del ilustre don Diego de Castro y de Doña Isabel de Mendoza. Era por su hermosura, la envidia de todas las mujeres de Trujillo. A sus quince años, se la solía ver bajar desde su casa en lo alto de la villa y pasar por el arco de Santiago cuando iba a rezar a la iglesia de San Martín.

Junto a su lujoso palacio se encontraba la casa de un apuesto y humilde galán hijo de un pobre labrador trujillano. Tras varios cruces de miradas y alguna breve conversación a escondida de sus padres, salto la chispa del amor en sus corazones. Dice la historia que se amaban con locura y comenzaron a verse en secreto, seguramente que por las traseras del castillo trujillano y los recodos mas escondidos de la Villa. Pronto se dieron cuenta que demasiadas miradas indiscretas estaban puestas sobre los dos en Trujillo.
 Cierto día la joven le propone al galán que la rapte para poder huir juntos y ser felices en algún lejano lugar.

El caso es que una noche, el galán junto a un primo suyo y confidente de su amor, raptaron a Rosaura y pusieron dirección a Sierra Morena, asilo por aquellos entonces de bandoleros. La joven escapò de casa con una importante cantidad de joyas que les permitiría vivir sin demasiadas estrecheces. Durante el camino el primo poco a poco, fue convenciendo al joven galán de que podrían apropiarse de las joyas de la joven y huir muy lejos.

No se sabe en que momento el joven enamorado dio su consentimiento, pero el caso es que tras cinco largas jornadas caminando, llegaron a Sierra Morena. Allí en mitad de un monte, le robaron las joyas y comportándose como auténticos animales, la violaron, por mas que rogó y suplicó, no tuvieron compasión de ella. Una vez perpetrados los hechos delictivos el primo del joven la terminò de desnudar y la atò por sus manos ensangrentadas a un roble con el fin de rematarla, pero el galán intercedió por la vida de la joven y convenció a su pariente para dejarla abandonada a merced de las fieras en lugar de asesinarla. Y así la dejaron, atada y desnuda, los jóvenes se marcharon con el botín y con la honra de la joven.

Pero quiso Dios que unas horas mas tarde un cazador que descansaba junto a un arroyuelo, escuchara los ya débiles quejidos lastimeros de Rosaura y acudiera en su auxilio. Al acercarse el cazador, quedo mudo, absorto, no daba crédito a lo que sus ojos veían, una niña desnuda, ensangrentada con las carnes destrozadas se encontraba atada a un árbol. Tras salir de su perplejidad sacó la navaja y cortò las cuerdas que la amarraban a un roble. Rosaura entre llantos le cuenta lo sucedido al cazador y este quitándose la zamarra, cubrió sus temblorosas y destrozadas carnes.

El cazador la monta en su caballo y por deseo expreso de la joven ponen rumbo a Córdoba, donde Rosaura conoce a Don Francisco de los Ríos, el sacerdote que la bautizó. Al explicarle la joven lo sucedido, el religioso herido de rabia pone rumbo a Trujillo para explicar la deshonra al padre de Rosaura, don Diego de Castro. Conocedor de los hechos el noble y ebrio de venganza, fue a ver al Corregidor para pedir justicia para su hija. Como solìa ocurrir con este tipo de delitos y sobre todo cuento, era el pueblo llano el autor la justicia actuaba de forma rápida y eficaz. Tras unos días de investigación los jóvenes fueron apresados y condenados a muerte:

Al instante los prendieron
y sentenciada la causa,
el juez, con recta justicia
a muertes les condenaba.
Los meten en la capilla,
Y llorando al cielo claman,
pidiendo misericordia
a la Virgen soberana.
Los sacaron de la cárcel,
pregonando por las plazas
diciendo: Esta es la justicia
que por las leyes se manda
ejecutar con los reos
por su delincuente infamia.
Ya los suben al suplicio
y el verdugo se prepara,
y una muerte afrentosa,
a Dios, entregan su alma.

!Hermosa Rosaura!
!!Pobre Rosaura!!


!!Infeliz Rosaura!!

 Fuente.





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