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domingo, 3 de agosto de 2014

Capitulo 592: Ruta en Casas del Monte.


El día de ayer nos volvimos a poner en ruta y esta vez la localidad escogida para volver a patear sus caminos y sendas fue el pueblo de Casas del Monte, situado a quince Kilómetros de Hervas y a treinta de Plasencia, en pleno Valle del Ambroz. Cuenta con poco mas de ochocientos vecinos, aunque como en la mayoría de pueblos extremeños, en época estival puede llegar a doblar tranquilamente su población.


La excursión de ayer estaba prevista con bastante antelación, pues queríamos que nos pudieran acompañar todos los que quisieran pasar el día en dicho lugar, sin necesidad de tener que hacer la ruta senderista con nosotros. Así fuimos cuarenta personas las que nos desplazamos hasta dicho lugar.
A las siete de la mañana teníamos dispuesta la salida, y pocos minutos después, con todos los utensilios cargados en el bus, poníamos rumbo a tierras placentinas.
Los viajes en buena compañía son muchos mas amenos y ayer lo volvimos a comprobar. Es todo un lujo poder contar con gente tan competente, que se apuntan a un bombardeo si hace falta, tan solo para pasar un buen día todos juntos.



Dos horas después y teniendo que andar un poco desde donde nos apeamos del bus, alcanzábamos el lugar donde íbamos a pasar el día, la piscina natural del pueblo. Un coqueto lugar, no muy grande, pero bastante acogedor. Pudiendo elegir sitio si te vas temprano. Como esto último si lo hicimos, escogimos el mejor lugar para poder estar casi todos juntos.



Una vez instalados, los senderistas dispuestos, nos colgamos las mochilas y emprendimos la marcha. La ruta que teníamos en mente no era muy larga, algo mas de nueve kilómetros, aunque es cierto que el comienzo de dicha ruta asustaba un poco con una cuesta bastante pronunciada, situación que hizo abandonar a dos de nuestros acompañantes, por lo que al final, fuimos catorce los que hicimos dicha ruta. Entre ellos dos valientes alevines que son el futuro del grupo y a los que no les asusta ni el terreno ni la distancia cuando de andar se trata.



Quitando los dos primeros kilómetros que discurren por una pista asfaltada y bastante empinada, la ruta se desvía por una senda de tierra la cual seguimos hasta que fuimos capaces de no perdernos, cosa que en nuestro grupo suele ser habitual, aunque bien es cierto que en esta ruta teníamos descargado el mapa.



Las vistas empezaban a ser espectaculares y el terreno se llenaba de helechos los cuales en tanta cantidad, recordaban a escenas de películas.Una pasada la selva que íbamos atravesando.
En mitad de dicha selva optamos por comernos el habitual muerdino de pan, antes de que fuera mas tarde. Aunque bien es cierto que la temperatura que nos iba acompañando hasta la fecha era la mejor posible para hacer senderismo, no podían decir lo mismo quienes nos acompañaron para aprovechar el día y bañarse en las gélidas aguas de la piscina natural.



Los robles que nos íbamos encontrando en la ruta merecían nuestro interés al ver sus troncos y algunos de ellos, dejaban ver alguna que otra verde bellota.

Sin duda que lo mejor de la ruta fue poder ver la garganta correr casi siempre a nuestro alrededor, ademas de ver dos grandes castaños centenarios cuyo grosor deja la boca abierta. Sus nombres, el castaño de los "piecillos" y el castaño de la retuerta, mucho mas grande que el anterior. Después de fotografiar el lugar para el recuerdo, continuamos descendiendo entre algún que otro gracioso resbalón y sus correspondientes risas.



Entre decenas de cerezos despojados de su oro rojo y cogiendo color amarillo sus hojas, alcanzamos una ultima pista de tierra que nos devolvió al pueblo, donde por entre sus calles fuimos a desembocar de nuevo a la piscina natural, donde nos esperaban el grueso de la excursión.

Una vez puestos los bañadores y todavía sudorosos de la ruta, aprovechamos para refrescarnos en aquellas aguas, que sin duda he bautizado hasta el momento como las mas frías de todo lo que llevo de verano.



El día en general transcurrió entre risas y buen rollo, echando de menos a muchos de los habituales senderistas que no pudieron acompañarnos por diferentes motivos, esperemos que en posteriores rutas vuelvan a unirse al grupo.



Desde aquí, dar las gracias a todos los que nos acompañaron ayer, dejando el pabellón Huerteño bien alto como casi siempre donde quiera que vamos. Nos vemos al año que viene de nuevo, esperando acertar con el día, para que los bañistas no tengan que arroparse como nos ha pasado los dos años que hemos celebrado dicho día de convivencia.





Salud!!











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