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domingo, 6 de agosto de 2017

Capitulo 850: Mi primer "Calvitero"



Uno de los lugares que a cualquier senderista le gustaría alguna vez conocer siendo extremeño, es el conocido pico del Calvitero, la cima mas alta de la comunidad extremeña, con una altitud de 2.401 metros. Para ello hay que imaginarse que la ruta fácil no puede ser, aunque una vez realizada tampoco es una ruta imposible ni hay que estar sumamente preparado para realizarla. Sin duda que para mi el detalle mas importante que existe para poder coronar la cima, es rodearte de gente buena y competente, que juntos formando un equipo nos podamos ayudar a lo largo del recorrido.








Para poder comenzar la ruta temprano no quedaba otra que madrugar y así a las cinco de la mañana nos reuníamos en la plaza de toros de Trujillo, con nuestros amigos del grupo la "Trocha" de Belén, quienes eran los organizadores de esta ruta. De nuestro grupo de Huertas solo fuimos dos, pero nos vale para quedar constancia que un trozo de Huertas estuvo ayer en la cima mas alta extremeña.





Así los diez valientes pusimos rumbo a Caceres-Plasencia-Bejar y por ultimo Candelario, donde se asciende hasta la plataforma que hay al terminar la carretera. A las cinco de la mañana en Trujillo teníamos ya una temperatura de 27 grados y esta señal nos asustaba un poco al pensar que el día le tendríamos demasiado caluroso para practicar nuestro deporte favorito.
El viaje le hicimos muy tranquilo con buen ambiente y debatiendo de temas que nos inquietan a todos y que ayudan a saber que prácticamente todos pensamos igual.



Al llegar a Bejar paramos a comprar pan que el día merecía un buen y recurrente muerdino en la cima. Nos sorprendió la temperatura fresca que había en la localidad y apenas superaban los 17 grados. Que sensación produce el cambiar en pocos kilómetros tantos grados de diferencia.






Con mas risas debido al coche nuevo de nuestro amigo Carlos, el cual nos fue enseñado a lo largo del viaje las nuevas tecnologías que los mas torpes no teníamos ni idea de que existieran. Eso de hablar con tu coche y que te responda no entra todavía en algunas cabezas como la mía...


A las ocho menos veinte de la mañana y con 19 grados de temperatura comenzábamos la ascensión, la cual te pone pronto con las orejas tiesas y de vez en cuando uno  tiene que parar a coger aire. Si vas con alguien que ya la ha realizado sus ánimos son vitales para seguir caminando. El aire soplaba con alguna intensidad por momento y varios integrantes de la expedición llevaban manga larga.
Las vistas son espectaculares y el terreno hace que tengas que ir muy pendiente de las piedras sueltas que existen durante todo el recorrido. Cuando llevas un par de kilómetros de ascensión las piernas están ya calientes y un poco después llegamos al puto geodésico perteneciente al Calvitero de la zona abulense. La temperatura sigue espectacular y las vistas nos hacen elegir cantidad de fotografías.




Entre esta cima y la conocida como el Torreón que es la cima extremeña, decidimos de comernos el muerdino. Una buena ruta merece un buen vino y buenas viandas y eso fue lo que hicimos. Sin prisas y disfrutando el momento compartimos muerdo y una vez recogido todo seguimos caminando.
El terreno es un poco rompe piernas con varias subidas y bajadas hasta que llegamos al conocido "paso del diablo" donde ayudados a unas cadenas tienes que descender unos tres metros de desnivel. Otras cuantas de risas y de nuevo nos volvimos a ayudar unos a otros para que todos pudiéramos lograr llegar al Torreón.





Una vez en la cumbre tocaba hacerse fotos de recuerdo y andando un poco mas nos encaramamos en otra cima desde donde se podía ver perfectamente todo el valle del Jerte, dese el pantano de Plasencia hasta Tornavacas. Unas vistas espectaculares que daba pena dejar de mirar.




Y la vuelta la hicimos bien acortando un poco el descenso para no volver por el mismo lugar. La temperatura había subido un poco pero no llegó a pasar de los 25 grados. Tranquilos evitando alguna que otra caída y bebiendo el agua que nos encontrábamos en el camino fuimos recortando los metros que nos faltaban hasta llegar a los coches.





Justo antes y aprovechando el ultimo arroyo aprovechamos para mojarnos los pies y relajarnos con este agua fría y si se nota y mucho este gesto.
Poco después de las tres de la tarde estábamos en los coches, picar un poco quien tenía hambre y poner rumbo a casa, o sin antes parar por el camino para refrescarnos y comprobar que la temperatura por nuestro municipio era de 40 grados.








Nos vemos por las callejas.







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